February 8, 2010

Bariloche: lagos y lugares del norte patagónico

    Diciembre 19, 2009: Siete Lagos

    Alrededor de las 10:30 de la mañana dejamos San Martín de los Andes rumbo a San Carlos de Bariloche y tomamos la denominada Ruta de los Siete Lagos (San Martín de los Andes – Villa La Angostura), con la intención de disfrutar un poquito más de los ‘vistazos panorámicos’ del trayecto (en realidad hay más de siete lagos si se dispone de tiempo para tomar los desvíos).

    En diciembre de 2009 la ruta estaba pavimentada solo hasta poco después de pasado el Lago Falkner y ‘consolidada’ (ripio y piedras grandes) hasta el empalme con la ruta nacional 231 que conecta con Villa La Angostura. En ese tramo vimos la construcción avanzada de varios puentes y muros de contención, lo que hace suponer (?) que en no mucho tiempo más la ruta debería estar totalmente pavimentada.

    Ruta de los siete lagos

    El Lago Lacar es el primero que uno encuentra saliendo de San Martín de los Andes por la ruta nacional 234. Alrededor de 26 kilómetros después aparece el Lago Machónico a la derecha del camino y 8 kilómetros más adelante se encuentra la entrada a Lago Hermoso, donde hay las instalaciones del guardaparque nacional y un hotel. Estos tres lagos están dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Lanín.

    Aproximadamente 13 kilómetros más adelante, ya dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, a la izquierda del camino se puede ver el Lago Falkner y a la derecha el Lago Villarino. Después de unos 10 kilómetros, a la izquierda aparece el brazo norte del Lago Traful y el asentamiento de Pichi Traful, con camping y hotel.

    Después de viajar otros 22 kilómetros, ya en camino consolidado, a la izquierda aparece el Lago Correntoso y 7 kilómetros mas adelante, a la derecha y después de una curva, el Lago Espejo Chico. Cinco kilómetros después aparece el Lago Espejo, donde están las instalaciones del guardaparque y donde hay espacio para hacer camping.

    Seis kilómetros después y luego de bordear el sector sur del Lago Espejo, aparece el empalme con la ruta nacional 231 que conduce a Villa La Angostura a una distancia de 14 kilómetros en camino pavimentado. El lago que aparece durante este último tramo es el Nahuel Huapi.

    Al cabo de tres horas de viaje, analizando un poco mejor lo visto, terminé creyendo que algún día no muy lejano, tendré que hacer este trayecto en bicicleta o en 4×4 todo terreno, tomandome todo el tiempo necesario para explorar cada lago, cada montaña, cada punto panorámico y sin apuros porque ésta geografía me conmueve mucho más que otras.

    Durante el trayecto La Angostura-Bariloche, paramos en una playita que se encuentra a no más de 10 kilómetros de la ciudad y que muestra en esencia, vistas espectaculares del Nahuel Huapi con montañas nevadas y un inmenso cuerpo de agua transparente que alguna vez fuera un glaciar.

    Villa Lago Gutierrez

    Entrando a Bariloche nos dirigimos hacia el Lago Gutierrez donde habíamos reservado espacio por tres noches en Cabañas Duendes del Maitén, ubicada no muy lejos del mismo lago y con una vista imponente de un cerro cercano del que no llegué a saber el nombre.

    Ya instalados, buscamos un supermercado sobre la Avenida Bustillo y despues continuamos hasta el centro de Bariloche para comer algo en Rock Chicken, un restaurant de fast-food patagónica con un menú discreto de hamburguesas y milanesas suculentas, donde además miramos, ya sobre el final, el partido que Barcelona le ganó a Estudiantes de La Plata por la Copa de Campeones.

    Area Bariloche

    Caminamos un poco por las calles del centro y fuimos a sacar algunas fotos con los perros San Bernardo del Centro Cívico. Compramos chocolates artesanales en Rapa Nui para reponer las calorías que se consumieron con el frío del sur. Ya volviendo a nuestra cabaña paramos en Abuela Goye para comprar mermeladas y golosinas, que como sabíamos, están hechas con deliciosa calidad suiza.

    Nuestras hijas se divirtieron mucho con los juegos de la placita “Pequeños Duendes”, pegada a nuestra unidad, toda hecha en madera local, como también fue emotivo darle un poco de leña a la estufa hogar, rememorando noches de mi infancia, cuando en invierno nos sentábamos frente al fuego a leña, para después de asar bifes y chorizos, calentarnos y charlar.

    Diciembre 20, 2009: Colonia Suiza

    Salimos a eso de las 10 de la mañana hacia Colonia Suiza (Ruta 79), cercana al Gran Hotel Llao Llao, con la idea de comprar artesanías y probar Curanto, que se ofrece al público miércoles y domingos. Del araucano, curanto significa ‘piedras calientes’ (340° C) que se utilizan como fuente de calor para cocinar los alimentos.

    El curanto se realiza dentro de un hoyo en la tierra, amplio y de poca profundidad. Dentro del hoyo se colocan ramas finas de coihue y encima piedras. Se enciende el fuego y cuando la madera se consume, las piedras calientes caen al fondo del hoyo. En ese momento, las piedras se cubren con ramas de maqui y sobre ellas se colocan las carnes, papas, batatas, zapallos, achuras, queso y manzanas a cocinar; luego se cubre todo con hojas de maqui y encima se colocan trapos y tierra dejando una pequeña chimenea lateral que facilita la combustión. La cocción dura tres horas.

    Colonia Suiza

    La temperatura promedio de cocción es de 175° C desde una hora posterior al armado y hasta su apertura. Después de un pequeño ritual que explica los orígenes y prácticas de éste estilo culinario, comenzó la tarea de destapar el hoyo, capa por capa. Los ingredientes se cocinaron de forma bastante pareja, con un gusto peculiar, pero similar al del asado tradicional, mágico y cargado del valor que encierra un ritual trasmitido de generación en generación.

    Después de entregada la fuente de curanto, nos sentamos en un comedor adyacente, donde acompañados de música folklórica, almorzamos. De todo lo que nos sirvieron, creo que lo único que quedó fue morcilla con cebolla y algún pedazo de carne con demasiada grasa. Tal vez fue el sabor ahumado, tal vez el hambre, pero lo disfrutamos y si pudiéramos repetir la experiencia, lo hubieramos hecho ayer.

    Después de recorrer el Fundo, los negocios de la villa y la feria artesanal, seguimos por la ruta 79 hasta empalmar con la ruta 77 donde hay un punto panorámico importante en el kilómetro 22, ideal para fotografiar el Hotel Llao Llao, la Isla de los Conejos, y el Lago Perito Moreno Oeste.

    Diciembre 21, 2009: Parque Nahuelito, Isla Victoria y Bosque Los Arrayanes

    No muy lejos del Hotel Llao Llao, en el Km. 24 del Circuito Chico (Ruta 77) está el Parque Nahuelito, que visitamos para que nuestras hijas tuvieran una idea de los tamaños aproximados de los dinosaurios que habitaron la Patagonia. El parque no es muy grande pero contiene unas 30 réplicas bastante convincentes (en tamaño natural y a escala) de los principales dinosaurios del período cretásico y está comentado con dibujos y datos útiles. La visitas pueden ser guiadas, pero la mañana que nosotros fuimos el guía ‘había salido’ y nos tomó 30 minutos recorrer el parque.

    Parque Nahuelito

    Como habíamos planeado visitar la Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, decidimos hacer la excursión de medio día, que partía a las 14:00 de Puerto Pañuelos. Mientras aguardábamos la excursión, visitamos Café Patagonia del Hotel Llao Llao, muy cerca de Puerto Pañuelo, donde entre otras cosas, probamos el mejor chocolate caliente que hayamos tenido oportunidad de saborear en mucho mucho tiempo, acá, allá, o en el otro lado del charco.

    El chocolate caliente ‘no es liviano’ pero tampoco es empalagosamente dulce como los que generalmente te dan en los cafés o confiterías. El gusto de cacao estaba en ‘perfecto equilibrio’ con lo que puede tolerar un chico o adulto.

    Para ir a la Isla Victoria partimos desde Puerto Pañuelo y después de unos 45 minutos de travesía por el lago Nahuel Huapi llegamos a la Isla Victoria, donde uno opta por varios paseos por senderos correctamente señalizados o por una caminata con guías especializados, por lugares no visitados masivamente, admirando las características del lugar. Hay hermosas playas, bosques nativos, senderos de ensueño y ese silencio con los sonidos de la naturaleza que resulta casi trascendental.

    Isla Victoria y Bosque Los Arrayanes

    Luego del segundo tramo abordo del crucero Cau Cau llegamos al Bosque Los Arrayanes, donde los colores, aromas, sonidos y texturas de la vegetación autóctona nos colmó los sentidos. El bosque de Arrayanes es un centro de atracciones por excelencia y único en el mundo, ya que los arrayanes también llamados Mirtos, son normalmente arbustos mitráceos que suelen crecer a orillas de lagos y ríos pero en esta zona han formado un denso bosque con características únicas: ejemplares de troncos anchos con un porte de más de 15 mts de altura y de hasta 650 años.

    Sedosas y delgadas láminas componen la singular y fría corteza de este árbol. La planta, al segregar tanino, tiñe de un cálido rojo canela a la corteza que al desprenderse deja a la vista sus características manchas de color blanquecino. Durante el verano, pequeñas y hermosas flores blancas cubren a los arrayanes para dejar paso en el otoño, a los frutos de color negro-violáceo brillante, comestible, con el cual los aborígenes elaboraban una particular bebida alcohólica llamada “chicha”.

    A través de un sendero entablonado se puede transitar el bosque y reconocer las diferentes etapas de crecimiento del arrayán, como así también su convivencia con otras especies vegetales y animales. Es un mítico lugar que los guías hacen muy interesante brindando mucha y variada información relevante a los tiempos históricos del lugar.

    En un próximo viaje… más tiempo para explorar. Definitivamente.

    Lamentamos no haber planeado una estadía más larga en este lugar. En el futuro, si se nos da la oportunidad de volver con jóvenes adultos interesados, o solos, quedarían las siguientes travesías:

    1. Puerto Blest y Cascada de los Cántaros – Lago Frías: Sale de Puerto Pañuelo navegando el principal brazo del lago Juan Blest. Luego de una hora se llega a Puerto Blest desde donde se continúa a Puerto Frías haciendo 3 km en autobus hasta Puerto Alegre, donde se embarca en otro catamarán para navegar durante 15-20 minutos un espectacular cuerpo de aguas verde esmeralda llamado Lago Frías a cuyo término se arriba a Puerto Frías. De regreso en Puerto Blest, se almuerza y se embarca nuevamente para cruzar Puerto Cántaros, donde se visita la Cascada y el Lago Cántaros, regresando a Bariloche mas tarde.
    2. Cerro Leones: En Parque Cerro Leones se encuentra una de las cavernas más importantes de la zona que tiene 30 metros de ancho y 130 de largo. Los senderos son aptos para la gran mayoría de la gente. La visita es guiada con una explicación de la historia, cultura y geología del lugar. Finalmente se accede a la cumbre para contemplar una imponente vista panorámica de la zona.
    3. Cerro Viejo: Ubicado solo a 10 cuadras del Centro Cívico, es un parque aventura para toda la familia donde hay aerosillas, senderos, bosques de arrayanes, una confitería en el mirador, hadas y duendes, un tobogán gigante, un restaurant, un paseo artesanal y el museo del esquiador.
    4. Refugio Neumeyer: A 18 km del centro de Bariloche, enmarcado en un bosque maravilloso, se llega en auto o excursión, a través del Valle del Chall Huaco, donde se puede apreciar la naturaleza circundante. Hay opciones variadas de trekking, la mejor cocina de refugio y en otoño, con los incomparables colores del bosque.
    5. Siete Lagos: Costa norte del lago Nahuel Huapi, Villa La Angostura, Lago Correntoso, Lago Espejo, Lago Villarino, Lago Falkner, Lago Hermoso, Lago Machónico, Lago Lacar, San Martín de los Andes, Lago Meliquina, Casa de Piedra, Paso del Córdoba, Confluencia, Valle Encantado.
    6. Circuito Grande: Río Limay, Anfiteatro, Valle Encantado, Confluencia/Traful, Río Minero, Lago Traful, Mirador del Traful, Villa Traful, El Portezuelo, Lago Correntoso, Lago Espejo, Lago Espejo Chico, Villa La Angostura, Cerro Bayo, Bahía Manzano, Brazo Huemul.
    7. Circuito Chico: Playa Bonita, Playa Serena, Paraje Laguna Fantasma (paraje natural donde se puede disfrutar el famoso cordero patagónico al asador en Rincón Patagónico), Cerro Campanario, Península San Pedro, Capilla San Eduardo, Puerto Pañuelo, Hotel Llao Llao, Villa Tacul, Lago Escondido, Bahía López, Arroyo López, Colonia Suiza, Lago Moreno, Punto Panorámico, Laguna El Trébol.
    8. Cerro Campanario: Situado por encima de todo, y en el Km 17.5 de la Avenida Bustillo, brinda una perspectiva única de todo el paisaje circundante. Solo con un viaje de 7 minutos en aerosilla conducen a la cima y a una de las mejores vistas del mundo. Allí, un resto-bar montañéz propone “acentuadas” emociones.
    9. Cerro Otto: Ingresando en el Km 1 de la Avenida de los Pioneros, se asciende por un camino levemente sinuoso hasta el Complejo Invernal Piedras Blancas. Más adelante se encuentran las pistas de esquí de fondo y el Refugio y Museo Berghof.
    10. Teleferico Cerro Otto: En transporte sin cargo desde Mitre y Villegas o en auto por la Avenida Pioneros hasta el Km 5 se llega a la estación inferior del Teleférico Cerro Otto que en góndolas cerradas te transporta hasta la Confitería Giratoria.
    11. Cerro Catedral: Supuestamente el centro invernal más importante de Sud América, ofrece además de una vista imponente, una amplia y variada infraestructura de servicios para practicar todas las modalidades de esquí y otros deportes invernales.
    12. Cerro Tronador y Cascada Los Alerces: Lago Gutierrez, Divisoria de aguas, Lago Mascardi, Villa Mascardi, Lago Los Moscos, Río Manso, Lago Hess, Cascada Los Alerces, Los Rápidos, Mirador Isla Corazón, Hotel Tronador, Pampa Linda, Los Ventisqueros, Confitería Los Ventisqueros. Alternativamente, se puede navegar el Lago Mascardi desde Villa Mascardi hasta el Hotel Tronador.
    13. El Bolsón y Lago Puelo: Se recorren o avistan los Lagos Gutiérrez, Mascardi, Guillelmo, y Cascada de la Virgen. Ya en el Bolsón se visita la tradicional Feria Artesanal, el Río Azul, la Cascada Escondida, el Parque Nacional Lago Puelo, El Hoyo, y chacras y plantaciones de Fruta Fina y fábricas de dulces regionales.
    14. El Bolsón y La Trochita: Desde El Bolsón uno se dirige hacia El Maitén donde se toma El Viejo Expreso Patagónico (la Trochita) haciendo el recorrido turístico. Además de la Estación El Maitén, se pueden visitar los talleres y el museo. El regreso es por via terrestre.

    Y si las circunstancias y condiciones físicas lo permitieran también quedarían:

    1. Paseos por la Estepa: en vehículo 4×4 y cruzando el Río Limay en balsa, uno se interna en la estepa patagónica por sendas poco transitadas para visitar cuevas milenarias y pinturas rupestres, o para inciar un paseo a caballo en busca de nuevos e imponentes paisajes patagónicos.
    2. Canopy: una travesía entre las copas de los árboles a través del bosque, utilizando un sistema de transporte creado originalmente por biólogos y botánicos garantizando el mínimo impacto ambiental. Hay instructores altamente calificados, con entrenamiento específico.
    3. Cabalgatas: desde paseos de medio día hasta travesías de varios días, cubren lugares vírgenes al turismo, recorriendo valles con vistas panorámicas de Bariloche, la Cordillera y los lagos.
    4. Rafting: (dejo al rafting como última opción, seguramente un gran error, por si acaso nada de lo hecho anteriormente llegara a ‘emocionarme’ como para lamentarme diciendo “este viaje no fue sensacional” y necesite algo distinto e inolvidable para hacer. Se ofrecen distintos grados de dificultad 1, 2, o 3 (Manso inferior, superior y Manso a la frontera) y duran ½ día o día entero durante los meses de Octubre a Abril solamente.

    Sugerencia: como suele suceder en tantos otros lugares del mundo, visitar ésta región de Argentina ofrece momentos superlativos de emoción y belleza, pero los caminos todavía carecen de una buena señalización y la condición de las rutas no pavimentadas varía bastante, por lo que un buen medio de transporte (camionetas altas o 4×4) es recomendable.

    Para gente que nunca estuvo en el norte de la patagonia argentina, mi sugerencia es que se aprovechen las excursiones guiadas por profesionales, donde se aprende y disfruta del lugar sin preocupaciones, maximizando el uso del tiempo y lugares recorridos. Si la preferencia es alquilar un auto y viajar a solas parando a voluntad, unos buenos mapas y una detallada planificación de las excursiones, haciendo muchas preguntas a los locales, sería en mi humilde opinión, una buena estrategia.

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    January 7, 2010

    De Tallahassee a San Martín de los Andes

      Diciembre 13 y 14: aviones y autos

      Habían transcurrido casi cinco años desde la última visita a Argentina y con mi esposa pensamos que 2009 era el año para volver y mostrarles ‘nuestro Sur’ a nuestras hijas de 7 y 8 años. Ellas ya habían estado en Bariloche en 2002 y en Mar del Plata en 2005, pero no recordaban mucho esos viajes.

      Salimos de Tallahassee el 13 de diciembre a las 4 de la tarde. El vuelo de American Eagle con destino a  Miami (AA3828) salió retrasado ’solo’ una hora y media. Igualmente pudimos conectar con el 909 de American Airlines que salió y llegó retrasado a Buenos Aires una hora.

      Para llegar a Bariloche hubo que cambiar aeropuertos en Buenos Aires. Usamos un remise de Manuel Tienda León para ir desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza al Aeroparque Jorge Newbery, donde teníamos reservas con Aerolineas Argentinas en el vuelo 2678 (Austral Argentina proveyó el servicio) que (para no dejar de sorprendernos) salió una hora retrasado y (después de dos horas y media de vuelo) arribó una hora retrasado a San Carlos de Bariloche. Nadie puede decir que los servicios de transporte aéreo no sean consistentes. Cuando llegan a destino, lo hacen con retrasos friamente calculados.

      Entrando a San Martín de los Andes

      Los fastidios e inconvenientes de vuelo desaparecieron ni bien salimos del aeropuerto de Bariloche. La frescura del aire de montaña esa tarde y la silueta cordillerana en el horizonte fueron como un bálsamo para ojos acostumbrados a la humedad de bosques y pantanos.

      Alquilamos con Avis Rent a Car un Volkswagen Gol Country y enseguida emprendimos el trayecto hacia San Martín de los Andes, primero bordeando el Lago Nahuel Huapi hasta Villa La Angostura por la Ruta Nacional 231, después por la Ruta Nacional 234 (también conocida como Ruta de los 7 Lagos) recorriendo unos 180 kilómetros en 3 horas aproximadamente, con 40 kilómetros de camino consolidado (ripio) y el resto pavimentado.

      José Ingenieros solía decir que ‘ideal es el gesto del espíritu hacia la perfección’. Lo que vimos durante la travesía fue así, ideal. Uno tiene la sensación de estar descubriendo en cualquier camino, en cada rincón, cada curva, un paisaje para contemplar y recordar. Visitar la tierra de los mapuches es esotérico, algo que otros califican de numinoso (lo que no se puede explicar, diría Carl Gustav Jung).

      En San Martín de los Andes nos hospedamos en Cabañas Arique por 5 noches. Nos aprovisionamos en un supermercado cercano y esa noche estudiamos las rutas y lugares a visitar.

      15 de diciembre: Yuco, Hua Hum, Cascada Chachín

      Por la mañana salimos tomando la avenida Koessler hacia la ruta 234. Ya pasado el ACA, en la primera rotonda tomamos la ruta provincial 48 que conduce al Mirador Bandurrias (una posición para sacar lindas fotos de San Martín de los Andes). Continuamos en dirección oeste durante 27 kilómetros por esta ruta de camino consolidado (ripio) hasta llegar al Yuco, donde hay 4 playitas muy lindas, fogones y senderos de bosque rodeados de montañas y dignos de exploración.

      Yuco es un area de picnic para pasar el día, donde estuvimos jugando un rato con nuestras hijas en la orilla del lago y contemplando el paisaje. En días de sol, con un poco de yerba mate y agua caliente, Yuco es lindo para pasar un rato, una tarde, o que joder? un día entero al lado del lago, contemplando el paisaje y reponiendo energía.

      Yuco

      Seguimos por la ruta 48 unos 13 kilómetros hasta llegar a Hua Hum, donde hay un museo, una vieja aduana y una playa sobre el Lago Nonthué. También hay una hostería, un muelle, un hermoso parque circundante y un restaurant donde paramos 1 hora para almorzar.

      En este punto de la ruta 48 y a solo metros de la hostería hay un desvío a la izquierda del camino que conduce al Lago Queñi. Cruzamos el río Hua Hum y después de 5 o 6 km llegamos a la entrada de un paseo de montaña que lleva a la Cascada Chachín. En la entrada hay una mini proveeduría (alimentada por energía solar) donde aprovechamos para comprar agua y golosinas.

      Después de caminar unos 25 minutos (800 metros) por un sendero rodeado de vegetación de la selva valdivianense, llegamos al mirador que se encuentra un poco alejado (70-80 metros) de la cascada (una caída de 60 metros +-). Desde el mirador uno tiene una buena vista, aunque estando ahí me hubiera gustado estar un poco mas cerca y con mejor acceso al piletón de agua que se forma abajo.

      Con no muchas horas de luz disponibles, emprendimos el retorno a San Martín de los Andes, que duró unas 2 horas y media a velocidades de 40-60 km/hora.

      Por último, pero no por eso menos importante, hoy fue mi cumpleaños y me dió la sensación, que no había tenido en mucho tiempo, de haber estado todo el día de fiesta.

      16 de diciembre: Playa Catritre y San Martín de los Andes

      A sólo 5 km de San Martín de los Andes, por la Ruta de los 7 Lagos, tras descender por un camino que atraviesa un magnífico bosque de robles de la especie Pellín, llegamos a la playa Catritre, que cuenta con un camping, una proveeduría, alquiler de reposeras y muchos fogones para hacer fuego y asados.

      Lago Lacar desde la Playa Catritre

      Los mapuches locales dicen que el agua es transparente y tiene la temperatura más alta de la región, que permite bañarse y nadar, aunque nosotros (mis hijas y yo) la pasamos mejor cruzando descalsos un arroyito afluente del lago Lacar y midiendo nuestra resistencia al agua helada en segundos.

      Después de almorzar en el restaurant La Barra, caminamos un poco por las calles de San Martín de los Andes, entrando en negocios y recopilando información de la zona en la secretaría de turismo local. Mis hijas jugaron en los juegos de la plaza del centro y por último visitamos la playita del lago Lacar que está frente al pueblo.

      17 de diciembre: Lagos Curruhué y Escorial

      Salimos a media mañana en dirección a la avenida Koessler para conectar con la ruta 234. Después de pasar las instalaciones del ACA, en la segunda rotonda tomamos la ruta provincial 62 en dirección al Lago Lolog (de donde llega el agua que sale por las canillas de San Martín de los Andes).

      Después de pasar lagos (LoLog, Curruhué Chico, Curruhué Grande, Laguna Verde, Epulafquen), cruzar ríos (Quilquihue, Curruhué, Ocoñi), atravesar un bosque de araucarias único en el sur de Neuquén, ver lava volcánica en El Escorial, intentamos llegar infructuosomente a unas termas que nos habían recomendado, pero por la condición del camino y la poca altura de nuestro auto (algo que hubiera sido mas fácil con una camioneta o 4×4), no pudimos atravesar un sector de tierra mojada y de huellas profundas hacia el final de una senda de montaña, ubicadas varios kilómetros después del Rio Ocoñi.

      Lago Curruhue

      Habíamos visto una gran cantidad de cañas autóctonas en Hua Hum (Colihues, botánicamente conocidas como chusquea culeou, gramínea arbustiva perenne perteneciente a la subfamilia de los bambúes), pero este sector es aún más denso y se lo conoce como Colihual o matorral de colihués enmarañados.

      Entramos a visitar las termas de Lahuen Co, pero como las visitas a las instalaciones no están permitidas cuando hay hospedados en el Spa, recogimos información sobre los servicios ofrecidos y emprendimos el regreso.

      Hoy la travesía fue difícil, pero la aventura, inolvidable.

      18 de diciembre: Villa Quila Quina y Excursión en el Red Bus

      A 12 km de San Martín, por un desvío desde la Ruta de los Siete Lagos, hay un camino en pleno bosque de robles que lleva a Villa Quila Quina, tierra de la comunidad Mapuche Curruhuinca, donde se encuentra uno de los mejores balnearios naturales con un microclima especial.

      Durante el trayecto vimos caballos, vacas, ovejas y cabritos pastando a ambos lados del camino, con multiples curvas en continuo ascenso durante la primera parte. Después asoma la villa con un sinnúmero de viviendas, algunas precarias, otras de material, separadas de la ruta por los cercos de “palo a pique”, que encierran huertas y corrales.

      Hay otro tipo de viviendas que son residencias veraniegas de gente que cuando Parques Nacionales loteó el lugar en el año ‘45, adquirió terrenos y las construyó para utilizar como lugares de descanso.

      Villa Quila Quina

      Llegando a la villa hay una amplia bahía de arena fina, perfectamente boyada, con un muelle de embarcaciones turísticas. Entre otras atracciones hay una cascada, pinturas rupestres, senderos y una fuente de agua carbonatada que es perfectamente bebible, pero en cantidades muy moderadas (no más de un pocillo de café).

      Intentamos reclutar los servicios de una intérprete mapuche para hacer el clásico sendero de interpretación (El Cipresal) de casi un kilómetro, pero la señora se retiró de su stand de artesanías antes de que volvieramos del almuerzo.

      Mi esposa compró algunas artesanías y caminamos unas cuadras para ver el resto de las playas.

      Al volver a San Martín de los Andes, compramos boletos para hacer la excursión guiada en el RedBus, que es un bus Leyland Doubledecker Routemaster, de origen inglés y pieza de colección, miembro del Club de Automóviles Clásicos y la FIVA( Francia) con la Patente Especial Nª22.

      La excursión dura una hora y media y cuesta $30 por persona y los niños de 6 años o menos no pagan boleto.

      Mañana tomamos la ruta de los siete lagos para ir a Bariloche donde vamos a estar tres días.

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      August 11, 2009

      Historia del Universo I – Pensando científicamente por todo un segundo

        Para cierta gente, la noción ‘tiempo y espacio’ es difícil de entender. En cuanto uno dice “3 millones de años luz”, giran los ojos y vuelven a lo suyo. Como a los misterios que no requieren atención inmediata se los ‘patea para adelante’, prevalece la noción de que más importante que adquirir conocimiento es saber dónde ir a buscarlo cuando haga falta. No los culpo. Para una gran mayoría la astrofísica es inconsecuente. Para mí es fascinante y esencial.

        La historia pareciera indicar que con pensamiento crítico, tiempo, análisis, ingenuidad y casualidad, los misterios inescrutables eventualmente dejan de serlo. Lo que una vez fue magia hoy es tecnología.

        Lo más difícil es fácil cuando uno lo entiende, me dijo una vez una profesora de programación. Muchas complejidades (dentro o fuera de la mente) se entienden reduciéndolas a partes menos complejas. Dividir es reinar.

        Es cierto que 400 años de ciencia no han logrado resolver enigmas milenarios. Es igualmente cierto (porque resulta evidente) que en la medida que la ciencia avanza, los dioses retroceden, según explicara elocuentemente Phillip Adams a Compass.

        Si lo que diferencia al homo sapiens de otros primates es la razón, o capacidad de establecer y/o descartar conclusiones, entonces sería razonable decir que el aceptar veredictos sin demandar evidencia es irracional. Tal vez la evolución sociocultural de nuestra especie recién comienza, tal vez alguna condición genética transmitida meméticamete a través de las generaciones lo impida, pero el acto de creer por fé en lo inverosímil es irracional, irresponsable y peligroso.

        Las consecuencias de la fé están a la vista. Sin embargo los seres humanos somos proclives a creer lo inverosímil y hacer lo inmoral, cuando una religión lo ordena.

        Por un lado, un día de septiembre vimos como aviones de pasajeros se estrellaban en edificios a 800 Km/hora, en lo que fuera la culminación de un operativo friamente calculado por terroristas que creyeron por fé en la existencia de un paraíso eternal y en el otorgamiento de 72 vírgenes a cada mártir de Alá.

        Por otro lado, bulos creacionistas en boca de charlatanes de moda, insisten con la noción de que ciertas “complejidades son irreductibles” y que consecuentemente, tuvieron que ser originadas por un creador inteligente. Amparados en pseudociencias como la del diseño inteligente, se nos informa que el dios cristiano es el creador de este universo; que la evidencia sobre la existencia de un creador no se consigue con metodologías científicas; que las escuelas públicas debieran incluir en el currículo de enseñanza esta nueva teoría; y que desde 1987 los crédulos son por virtud de este argumento, inteligentes.

        Por otro lado, contemplamos maravillados los resultados de la Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP), una sonda de la NASA que estudia el espacio, midiendo fluctuaciones de temperatura observadas en la radiación de fondo de microondas, un remanente del Big Bang. Varias lecturas demuestran que nuestro universo tendría aproximadamente 13.73 billones de años, o el tiempo transcurrido entre el Big Bang y nuestro presente.

        El Universo ilustrado en tres dimensiones espaciales y una temporal
        El Universo ilustrado en tres dimensiones espaciales y una temporal (WMAP-NASA Science Team)

        Que nuestra tecnología pueda medir algo tan inmenso y lejano como los mismos orígenes del universo, no es menos que fantástico y reconfortante. Como mínimo, debiera hacernos reaccionar con indignación ante los pastores que enseñan desde los púlpitos que nuestro planeta tiene menos de 10 mil años de existencia y que los dinosaurios convivieron con los seres humanos. Tanta desinformación y mentira es inmoral y peligroso.

        Que un telescopio espacial como el Hubble capture imágenes de los albores del universo es revelador y no menos que espectacular, porque imagenes de un universo pasado son mejor observadas que descriptas. También es humillante, porque la insignificancia de nuestra misma presencia y existencia en este universo es aún mas superlativa que lo que uno podría haber pre-dicho o imaginado. Tal es el grado de nuestra insignificancia.

        La noción de que nuestro universo se expande a velocidades cada vez más altas, pudiendo culminar en un ‘nada absoluto’ es inimaginable, por no decir incomprensible.

        Y si fuera poco, mirando al cielo con un par de binoculares en una noche estrellada podemos ver Andrómeda, la constelación más cercana, que a 300 kilometros por segundo pareciera estar dirigiendose a colisionar de lleno con la Vía Láctea. A fines de 2011 la Agencia Espacial Europea tiene planeado lanzar la sonda espacial GAIA que intentaría determinar con mas precisión la astrometría de este fenómeno.

        ¿Es ésto parte del ‘diseño inteligente’ del dios judeo-cristiano? ¿Cuál sería la explicación del Discovery Institute? Sin embargo, para miles de millones de personas, la zarza ardiente es fantástico y espectacular.

        La indiferencia y antipatía de mucha gente religiosa por la cosmología del siglo XXI me desconcerta. Se de gente que lo descarta como ciencia ficción. Hay otros que sostienen es una conspiración política. Están los que insisten en creer literalmente mitos palestinos de la edad de bronce. Y después está la gente que quiere entender un poco más del tema, pero que ante la dificultad se rinde y vuelve a lo suyo.

        Para estos últimos van mis 5 centavos al respecto.

        En astronomía o astro-física, una gran barrera siempre han sido las mediciones grandes. Al ser humano le resulta complejo lo abstracto. Lo que no puede imaginar o visualizar. ¿Cómo simplificar tiempo y espacio cuando hablamos de miles de millones de años o billones de kilometros? Una manera obvia es reduciendo su escala.

        Si establecieramos por ejemplo, que la edad del

        Big Bang = 13.730.000.000 de años = 1 año,

        lo que estamos diciendo es que desde el Big Bang hasta nuestro presente habría transcurrido el equivalente a un año terrestre. Todos entendemos un año en términos temporales. Constantemente lo subdividimos en meses, días, horas, minutos, segundos, etc., que son unidades comunes.

        Usando esa escala, entonces podríamos decir que

        • el universo nace el 1 de enero a las 00:00 horas;
        • vida surge el 4 de septiembre;
        • los dinosaurios aparecen el 25 de diciembre pero viven solo 5 días;
        • los seres humanos aparecemos 2 minutos antes de la medianoche del 31 de diciembre;
        • Jesucristo nace 2 segundos antes del nuevo año;
        • Galileo  menos de 1 segundo antes del comienzo del nuevo año, e increiblemente,
        • hemos estado haciendo ciencia por menos de ½ segundo.

        Podríamos subdividir el último segundo del año en décimas, centécimas, etc., si quisieramos establecer momentos históricos específicos y cercanos, pero debiera resultar obvio que…

        …si todavía no hemos encontrado respuestas para las preguntas difíciles, ¿no será porque recién empezamos? ¿no será que estudiando de manera verificable por otro ½ segundo nos revelará secretos sobre nuestra existencia y la inmensidad que nos rodea?

        Manteniendo la misma escala. Si durante un año hemos hecho ciencias por 1 de los posibles 31.536.000 segundos disponibles (525.600 minutos, 8.760 horas) para analizarlo, la comparación debiera animarnos a mantener la calma y viva la esperanza, de que si no somos nosotros, tal vez sean nuestros decendientes los que descubran misterios que hoy nos evaden.

        Un 25 de agosto de 1609, hace 400 años, Galileo mostraba a unos comerciantes venecianos su nueva creación — un telescopio — instrumento que le traería inmortalidad a largo plazo y muchos problemas con el obispo de Roma en el corto plazo. En el siglo XVII los pensadores del Renacimiento, convencidos que el geocentrismo de Ptolomeo ya era insostenible, deciden pensar distinto (Aristarco y Copérnico lo habían hecho mucho antes) y proponen lo que ya era demostrable con las matemáticas e instrumentos de la época, que el sol NO giraba alredor de la tierra, sinó que era al revés (heliocentrismo).

        Gracias a Francis Bacon, Johannes Kepler y Galileo Galilei, a quien Stephen Hawking atribuye más que a ningún otro el nacimiento de la ciencia moderna, hoy podemos encontrar cuatro siglos de ciencia, descubrimiento y esperanza en nuestra historia reciente.

        400 años = un segundo

        Con un segundo de ciencia en 2009 sabemos muchísimo más, exponencialmente más, sobre este planeta, el inmenso universo que lo contiene, el ácido desoxirribo-nucleico (ADN) que da forma a todas las células vivas, que cuando Jesucristo, Mahoma, Galileo, o Newton aparecen en escena con sus revelaciones y descubrimientos.

        Con un segundo de ciencia nuestro conocimiento no solo crece, sino que lo hace exponencialmente, lo que debiera alegrarnos, porque sería posible suponer que nuestros nietos no deberían ocuparse en resolver lo que hoy nos preocupa a nosotros (o sí)

        Con un segundo de ciencia, la teoría de que una singularidad tecnológica podría producirse durante los próximos 100 años no solo es posible, sino que tal vez sea inevitable, lo que implicaría suponer un inminente cambio de paradigma. Y más preguntas.

        Responderlas ya no sería nuestra responsabilidad.

        Sí lo es, el que aceptemos el milenario desafío de Sócrates a vivir nuestras vidas examinándolas cada día a la luz de la evidencia disponible.

        Voilá. Feliz veranito.

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