Diciembre 13 y 14, 2009
Pasaron casi cinco años desde la última visita a Argentina y con mi esposa creímos que 2009 era el año de volver y mostrarles el ‘Sur’ a nuestras hijas de 7 y 8 años. Ellas ya habían estado en Bariloche en 2002 y en Mar del Plata en 2005, pero no recordaban mucho esos viajes.
Salimos de Tallahassee el 13 de diciembre a las 4 de la tarde. El vuelo de American Eagle con destino a Miami (AA3828) salió retrasado una hora y media. Igualmente pudimos conectar sin demasiados inconvenientes con el 909 de American Airlines que salió y llegó retrasado a Buenos Aires una hora.
Para llegar a Bariloche hubo que cambiar aeropuertos en Buenos Aires. Usamos un remise de Manuel Tienda León para ir desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza al Aeroparque Jorge Newbery, donde teníamos reservas con Aerolineas Argentinas en el vuelo 2678 (Austral Argentina proveyó el servicio) que (para no dejar de sorprendernos) salió una hora retrasado y (después de dos horas y media de vuelo) arribó una hora retrasado a San Carlos de Bariloche. Nadie puede decir que los servicios de transporte aéreo no sean consistentes. Cuando llegan a destino, lo hacen con retrasos friamente calculados.
Los fastidios e inconvenientes de vuelo desaparecieron ni bien salimos del aeropuerto de Bariloche. La frescura del aire de montaña esa tarde y la silueta cordillerana en el horizonte fueron como un bálsamo para ojos acostumbrados a la humedad de bosques y pantanos.
Alquilamos con Avis Rent a Car un Volkswagen Gol Country y enseguida emprendimos el trayecto hacia San Martín de los Andes, primero bordeando el Lago Nahuel Huapi hasta Villa La Angostura por la Ruta Nacional 231, después por la Ruta Nacional 234 (también conocida como Ruta de los 7 Lagos) recorriendo unos 180 kilómetros en 3 horas aproximadamente, con 40 kilómetros de camino consolidado (ripio) y el resto pavimentado.
José Ingenieros solía decir que ‘ideal es el gesto del espíritu hacia la perfección’. Lo que vimos durante la travesía fue así, ideal. Uno tiene la sensación de estar descubriendo en cualquier camino, en cada rincón, cada curva, un paisaje para contemplar y recordar. Visitar la tierra de los mapuches es esotérico, algo que otros califican de numinoso (lo que no se puede explicar, diría Carl Gustav Jung).
En San Martín de los Andes nos hospedamos en Cabañas Arique por 5 noches. Nos aprovisionamos en un supermercado cercano y esa noche estudiamos las rutas y lugares a visitar.
Itinerario:
- Mañana: Yuco, Hua Hum, Chachín

