Jan 11
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Diciembre 21, 2009

No muy lejos del Hotel Llao Llao, en el Km. 24 del Circuito Chico (Ruta 77) está el Parque Nahuelito, que visitamos para que nuestras hijas tuvieran una idea de los tamaños aproximados de los dinosaurios que habitaron la Patagonia. El parque no es muy grande pero contiene unas 30 réplicas bastante convincentes (en tamaño natural y a escala) de los principales dinosaurios del período cretásico y está comentado con dibujos y datos útiles. La visitas pueden ser guiadas, pero la mañana que nosotros fuimos el guía ‘había salido’ y nos tomó 30 minutos recorrer el parque.

Parque Nahuelito

Como habíamos planeado visitar la Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, decidimos hacer la excursión de medio día, que partía a las 14:00 de Puerto Pañuelos. Mientras aguardábamos la excursión, visitamos Café Patagonia del Hotel Llao Llao, muy cerca de Puerto Pañuelo, donde entre otras cosas, probamos el mejor chocolate caliente que hayamos tenido oportunidad de saborear en mucho mucho tiempo, acá, allá, o en el otro lado del charco.

El chocolate caliente ‘no es liviano’ pero tampoco es empalagosamente dulce como los que generalmente te dan en los cafés o confiterías. El gusto de cacao estaba en ‘perfecto equilibrio’ con lo que puede tolerar un chico o adulto.

Para ir a la Isla Victoria partimos desde Puerto Pañuelo y después de unos 45 minutos de travesía por el lago Nahuel Huapi llegamos a la Isla Victoria, donde uno opta por varios paseos por senderos correctamente señalizados o por una caminata con guías especializados, por lugares no visitados masivamente, admirando las características del lugar. Hay hermosas playas, bosques nativos, senderos de ensueño y ese silencio con los sonidos de la naturaleza que resulta casi trascendental.

Isla Victoria y Bosque Los Arrayanes

Luego del segundo tramo abordo del crucero Cau Cau llegamos al Bosque Los Arrayanes, donde los colores, aromas, sonidos y texturas de la vegetación autóctona nos colmó los sentidos. El bosque de Arrayanes es un centro de atracciones por excelencia y único en el mundo, ya que los arrayanes también llamados Mirtos, son normalmente arbustos mitráceos que suelen crecer a orillas de lagos y ríos pero en esta zona han formado un denso bosque con características únicas: ejemplares de troncos anchos con un porte de más de 15 mts de altura y de hasta 650 años.

Sedosas y delgadas láminas componen la singular y fría corteza de este árbol. La planta, al segregar tanino, tiñe de un cálido rojo canela a la corteza que al desprenderse deja a la vista sus características manchas de color blanquecino. Durante el verano, pequeñas y hermosas flores blancas cubren a los arrayanes para dejar paso en el otoño, a los frutos de color negro-violáceo brillante, comestible, con el cual los aborígenes elaboraban una particular bebida alcohólica llamada “chicha”.

A través de un sendero entablonado se puede transitar el bosque y reconocer las diferentes etapas de crecimiento del arrayán, como así también su convivencia con otras especies vegetales y animales. Es un mítico lugar que los guías hacen muy interesante brindando mucha y variada información relevante a los tiempos históricos del lugar.

Ya de regreso, en lo que parece un ritual cada vez que estamos en Bariloche, paramos en Bellevue, una muy bien ubicada casa de té, queso, pan y vino, donde meriendamos y caminamos por el parque adyacente. (Av. Bustillo Km 24.6, Villa Llao Llao)

Itinerario:

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Jan 10
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Diciembre 20, 2009

Salimos a eso de las 10 de la mañana hacia Colonia Suiza (Ruta 79), cercana al Gran Hotel Llao Llao, con la idea de comprar artesanías y probar Curanto, que se ofrece al público miércoles y domingos. Del araucano, curanto significa ‘piedras calientes’ (340° C) que se utilizan como fuente de calor para cocinar los alimentos.

El curanto se realiza dentro de un hoyo en la tierra, amplio y de poca profundidad. Dentro del hoyo se colocan ramas finas de coihue y encima piedras. Se enciende el fuego y cuando la madera se consume, las piedras calientes caen al fondo del hoyo. En ese momento, las piedras se cubren con ramas de maqui y sobre ellas se colocan las carnes, papas, batatas, zapallos, achuras, queso y manzanas a cocinar; luego se cubre todo con hojas de maqui y encima se colocan trapos y tierra dejando una pequeña chimenea lateral que facilita la combustión. La cocción dura tres horas.

Colonia Suiza

La temperatura promedio de cocción es de 175° C desde una hora posterior al armado y hasta su apertura. Después de un pequeño ritual que explica los orígenes y prácticas de éste estilo culinario, comenzó la tarea de destapar el hoyo, capa por capa. Los ingredientes se cocinaron de forma bastante pareja, con un gusto peculiar, pero similar al del asado tradicional, mágico y cargado del valor que encierra un ritual trasmitido de generación en generación.

Después de entregada la fuente de curanto, nos sentamos en un comedor adyacente, donde acompañados de música folklórica, almorzamos. De todo lo que nos sirvieron, creo que lo único que quedó fue morcilla con cebolla y algún pedazo de carne con demasiada grasa. Tal vez fue el sabor ahumado, tal vez el hambre, pero lo disfrutamos y si pudiéramos repetir la experiencia, lo hubieramos hecho ayer.

Después de recorrer el Fundo, los negocios de la villa y la feria artesanal, seguimos por la ruta 79 hasta empalmar con la ruta 77 donde hay un punto panorámico importante en el kilómetro 22, ideal para fotografiar el Hotel Llao Llao, la Isla de los Conejos, y el Lago Perito Moreno Oeste.

Itinerario:

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Jan 10
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Diciembre 19, 2009

Alrededor de las 10:30 de la mañana dejamos San Martín de los Andes rumbo a San Carlos de Bariloche y tomamos la denominada Ruta de los Siete Lagos (San Martín de los Andes – Villa La Angostura), con la intención de disfrutar un poquito más de los ‘vistazos panorámicos’ del trayecto (en realidad hay más de siete lagos si se dispone de tiempo para tomar los desvíos).

En diciembre de 2009 la ruta estaba pavimentada solo hasta poco después de pasado el Lago Falkner y ‘consolidada’ (ripio y piedras grandes) hasta el empalme con la ruta nacional 231 que conecta con Villa La Angostura. En ese tramo vimos la construcción avanzada de varios puentes y muros de contención, lo que hace suponer (?) que en no mucho tiempo más la ruta debería estar totalmente pavimentada.

Ruta de los siete lagos

El Lago Lacar es el primero que uno encuentra saliendo de San Martín de los Andes por la ruta nacional 234. Alrededor de 26 kilómetros después aparece el Lago Machónico a la derecha del camino y 8 kilómetros más adelante se encuentra la entrada a Lago Hermoso, donde hay las instalaciones del guardaparque nacional y un hotel. Estos tres lagos están dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Lanín.

Aproximadamente 13 kilómetros más adelante, ya dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, a la izquierda del camino se puede ver el Lago Falkner y a la derecha el Lago Villarino. Después de unos 10 kilómetros, a la izquierda aparece el brazo norte del Lago Traful y el asentamiento de Pichi Traful, con camping y hotel.

Después de viajar otros 22 kilómetros, ya en camino consolidado, a la izquierda aparece el Lago Correntoso y 7 kilómetros mas adelante, a la derecha y después de una curva, el Lago Espejo Chico. Cinco kilómetros después aparece el Lago Espejo, donde están las instalaciones del guardaparque y donde hay espacio para hacer camping.

Seis kilómetros después y luego de bordear el sector sur del Lago Espejo, aparece el empalme con la ruta nacional 231 que conduce a Villa La Angostura a una distancia de 14 kilómetros en camino pavimentado. El lago que aparece durante este último tramo es el Nahuel Huapi.

Al cabo de tres horas de viaje, analizando un poco mejor lo visto, terminé creyendo que algún día no muy lejano, tendré que hacer este trayecto en bicicleta o en 4×4 todo terreno, tomandome todo el tiempo necesario para explorar cada lago, cada montaña, cada punto panorámico y sin apuros porque ésta geografía me conmueve mucho más que otras.

Durante el trayecto La Angostura-Bariloche, paramos en una playita que se encuentra a no más de 10 kilómetros de la ciudad y que muestra en esencia, vistas espectaculares del Nahuel Huapi con montañas nevadas y un inmenso cuerpo de agua transparente que alguna vez fuera un glaciar.

Villa Lago Gutierrez

Entrando a Bariloche nos dirigimos hacia el Lago Gutierrez donde habíamos reservado espacio por tres noches en Cabañas Duendes del Maitén, ubicada no muy lejos del mismo lago y con una vista imponente de un cerro cercano del que no llegué a saber el nombre.

Ya instalados, buscamos un supermercado sobre la Avenida Bustillo y despues continuamos hasta el centro de Bariloche para comer algo en Rock Chicken, un restaurant de fast-food patagónica con un menú discreto de hamburguesas y milanesas suculentas, donde además miramos, ya sobre el final, el partido que Barcelona le ganó a Estudiantes de La Plata por la Copa de Campeones.

Area Bariloche

Caminamos un poco por las calles del centro y fuimos a sacar algunas fotos con los perros San Bernardo en el Centro Cívico. Compramos chocolates artesanales en Rapa Nui para reponer las calorías que se consumieron con el frío del sur. Ya volviendo a nuestra cabaña paramos en Abuela Goye para comprar mermeladas y golosinas, que como sabíamos, están hechas con deliciosa calidad suiza.

Nuestras hijas se divirtieron mucho con los juegos de la placita “Pequeños Duendes”, pegada a nuestra unidad, toda hecha en madera local, como también fue emotivo darle un poco de leña a la estufa hogar, rememorando noches de mi infancia, cuando en invierno nos sentábamos frente al fuego a leña, para después de asar bifes y chorizos, calentarnos y charlar.

Itinerario:

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