Colonia Suiza, Feria Artesanal y Curanto

On January 10, 2010, in travel, by admin
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Diciembre 20, 2009

Salimos a eso de las 10 de la mañana hacia Colonia Suiza (Ruta 79), cercana al Gran Hotel Llao Llao, con la idea de comprar artesanías y probar Curanto, que se ofrece al público miércoles y domingos. Del araucano, curanto significa ‘piedras calientes’ (340° C) que se utilizan como fuente de calor para cocinar los alimentos.

El curanto se realiza dentro de un hoyo en la tierra, amplio y de poca profundidad. Dentro del hoyo se colocan ramas finas de coihue y encima piedras. Se enciende el fuego y cuando la madera se consume, las piedras calientes caen al fondo del hoyo. En ese momento, las piedras se cubren con ramas de maqui y sobre ellas se colocan las carnes, papas, batatas, zapallos, achuras, queso y manzanas a cocinar; luego se cubre todo con hojas de maqui y encima se colocan trapos y tierra dejando una pequeña chimenea lateral que facilita la combustión. La cocción dura tres horas.

Colonia Suiza

La temperatura promedio de cocción es de 175° C desde una hora posterior al armado y hasta su apertura. Después de un pequeño ritual que explica los orígenes y prácticas de éste estilo culinario, comenzó la tarea de destapar el hoyo, capa por capa. Los ingredientes se cocinaron de forma bastante pareja, con un gusto peculiar, pero similar al del asado tradicional, mágico y cargado del valor que encierra un ritual trasmitido de generación en generación.

Después de entregada la fuente de curanto, nos sentamos en un comedor adyacente, donde acompañados de música folklórica, almorzamos. De todo lo que nos sirvieron, creo que lo único que quedó fue morcilla con cebolla y algún pedazo de carne con demasiada grasa. Tal vez fue el sabor ahumado, tal vez el hambre, pero lo disfrutamos y si pudiéramos repetir la experiencia, lo hubieramos hecho ayer.

Después de recorrer el Fundo, los negocios de la villa y la feria artesanal, seguimos por la ruta 79 hasta empalmar con la ruta 77 donde hay un punto panorámico importante en el kilómetro 22, ideal para fotografiar el Hotel Llao Llao, la Isla de los Conejos, y el Lago Perito Moreno Oeste.

Itinerario:

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Diciembre 19, 2009

Alrededor de las 10:30 de la mañana dejamos San Martín de los Andes rumbo a San Carlos de Bariloche y tomamos la denominada Ruta de los Siete Lagos (San Martín de los Andes – Villa La Angostura), con la intención de disfrutar un poquito más de los ‘vistazos panorámicos’ del trayecto (en realidad hay más de siete lagos si se dispone de tiempo para tomar los desvíos).

En diciembre de 2009 la ruta estaba pavimentada solo hasta poco después de pasado el Lago Falkner y ‘consolidada’ (ripio y piedras grandes) hasta el empalme con la ruta nacional 231 que conecta con Villa La Angostura. En ese tramo vimos la construcción avanzada de varios puentes y muros de contención, lo que hace suponer (?) que en no mucho tiempo más la ruta debería estar totalmente pavimentada.

Ruta de los siete lagos

El Lago Lacar es el primero que uno encuentra saliendo de San Martín de los Andes por la ruta nacional 234. Alrededor de 26 kilómetros después aparece el Lago Machónico a la derecha del camino y 8 kilómetros más adelante se encuentra la entrada a Lago Hermoso, donde hay las instalaciones del guardaparque nacional y un hotel. Estos tres lagos están dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Lanín.

Aproximadamente 13 kilómetros más adelante, ya dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, a la izquierda del camino se puede ver el Lago Falkner y a la derecha el Lago Villarino. Después de unos 10 kilómetros, a la izquierda aparece el brazo norte del Lago Traful y el asentamiento de Pichi Traful, con camping y hotel.

Después de viajar otros 22 kilómetros, ya en camino consolidado, a la izquierda aparece el Lago Correntoso y 7 kilómetros mas adelante, a la derecha y después de una curva, el Lago Espejo Chico. Cinco kilómetros después aparece el Lago Espejo, donde están las instalaciones del guardaparque y donde hay espacio para hacer camping.

Seis kilómetros después y luego de bordear el sector sur del Lago Espejo, aparece el empalme con la ruta nacional 231 que conduce a Villa La Angostura a una distancia de 14 kilómetros en camino pavimentado. El lago que aparece durante este último tramo es el Nahuel Huapi.

Al cabo de tres horas de viaje, analizando un poco mejor lo visto, terminé creyendo que algún día no muy lejano, tendré que hacer este trayecto en bicicleta o en 4×4 todo terreno, tomandome todo el tiempo necesario para explorar cada lago, cada montaña, cada punto panorámico y sin apuros porque ésta geografía me conmueve mucho más que otras.

Durante el trayecto La Angostura-Bariloche, paramos en una playita que se encuentra a no más de 10 kilómetros de la ciudad y que muestra en esencia, vistas espectaculares del Nahuel Huapi con montañas nevadas y un inmenso cuerpo de agua transparente que alguna vez fuera un glaciar.

Villa Lago Gutierrez

Entrando a Bariloche nos dirigimos hacia el Lago Gutierrez donde habíamos reservado espacio por tres noches en Cabañas Duendes del Maitén, ubicada no muy lejos del mismo lago y con una vista imponente de un cerro cercano del que no llegué a saber el nombre.

Ya instalados, buscamos un supermercado sobre la Avenida Bustillo y despues continuamos hasta el centro de Bariloche para comer algo en Rock Chicken, un restaurant de fast-food patagónica con un menú discreto de hamburguesas y milanesas suculentas, donde además miramos, ya sobre el final, el partido que Barcelona le ganó a Estudiantes de La Plata por la Copa de Campeones.

Area Bariloche

Caminamos un poco por las calles del centro y fuimos a sacar algunas fotos con los perros San Bernardo en el Centro Cívico. Compramos chocolates artesanales en Rapa Nui para reponer las calorías que se consumieron con el frío del sur. Ya volviendo a nuestra cabaña paramos en Abuela Goye para comprar mermeladas y golosinas, que como sabíamos, están hechas con deliciosa calidad suiza.

Nuestras hijas se divirtieron mucho con los juegos de la placita “Pequeños Duendes”, pegada a nuestra unidad, toda hecha en madera local, como también fue emotivo darle un poco de leña a la estufa hogar, rememorando noches de mi infancia, cuando en invierno nos sentábamos frente al fuego a leña, para después de asar bifes y chorizos, calentarnos y charlar.

Itinerario:

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18 de diciembre, 2009

A 12 km de San Martín, por un desvío desde la Ruta de los Siete Lagos, hay un camino en pleno bosque de robles que lleva a Villa Quila Quina, tierra de la comunidad Mapuche Curruhuinca, donde se encuentra uno de los mejores balnearios naturales con un microclima especial.

Durante el trayecto vimos caballos, vacas, ovejas y cabritos pastando a ambos lados del camino, con multiples curvas en continuo ascenso durante la primera parte. Después asoma la villa con un sinnúmero de viviendas, algunas precarias, otras de material, separadas de la ruta por los cercos de “palo a pique”, que encierran huertas y corrales.

Hay otro tipo de viviendas que son residencias veraniegas de gente que cuando Parques Nacionales loteó el lugar en el año ’45, adquirió terrenos y las construyó para utilizar como lugares de descanso.

Villa Quila Quina

Llegando a la villa hay una amplia bahía de arena fina, perfectamente boyada, con un muelle de embarcaciones turísticas. Entre otras atracciones hay una cascada, pinturas rupestres, senderos y una fuente de agua carbonatada que es perfectamente bebible, pero en cantidades muy moderadas (no más de un pocillo de café).

Intentamos reclutar los servicios de una intérprete mapuche para hacer el clásico sendero de interpretación (El Cipresal) de casi un kilómetro, pero la señora se retiró de su stand de artesanías antes de que volvieramos del almuerzo.

Mi esposa compró algunas artesanías y caminamos unas cuadras para ver el resto de las playas.

De regreso en  San Martín, compramos boletos para hacer la excursión guiada del RedBus Cititour, que es un omnibus Leyland Doubledecker Routemaster, de origen inglés y pieza de colección, miembro del Club de Automóviles Clásicos y FIVA (Francia), con Patente Especial Nª22.

La excursión dura una hora y media y recorre lugares históricos, calles populares y bordea el lago hasta llegar a Villa de Montaña Paihuen (Ruta 234, km 78) con vistas muy lindas para sacar fotos desde el segundo piso. Boletos: $30 para adultos y gratis para niños de 6 años o menos.

Itinerario:

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